jueves, 4 de agosto de 2016

EL SECUESTRO DE CIRILO

Me muero de ganas de ir al 'Cole', de muchachos grandes, donde trabaja papito; pero él no me da  "chance" de acompañarlo.
Así que, otro día, (perdonen que les cuente ésta imprudencia que salió cara) sale papito para el trabajo y mientras él solicita que le pongan candado a la puerta, yo me le escurro  por detrás , me escondo en el antejardín y él que pisa el andén y yo le sigo sin hacer ruido; pero...., no se que pasó, yo que soy tan 'pilo' me detengo un momentico, ya que divisé que la empleada de una casa vecina sale con una canastica repleta de duraznos y encima, como adorno, ramitas florecidas del cerezo; y se me ocurre, al vuelo, pedirle al personaje que me regale una. ¡Quiero sorprender a papito con ese obsequio!
Siento que se me  viene encima, cual ave de rapiña, un trapo negro que cubre mis ojitos, la empleada me coge, me estruja, y me mete en un lugar estrecho y oscuro. Luego, después, amarra uno de mis 'piececitos'  con un lazo grueso y fuerte para que no pueda, intentar huir. ¡Qué angustia! ¡Qué horas tan eternas! ¿Qué va a decir papito? cuando regrese  a casa y la novedad sea: ¡Cirilo se perdió! 
Conmoción en la casa: a media mañana Rosario va a llevarme los bocaditos a los que estoy acostumbrado y a preguntarme si quiero darme un baño para poner mi tina al sol. Búsqueda inútil, yo no estoy perdido sino secuestrado y no puedo regresar a casa. Alarma general, a buscar a Cirilo por todo el vecindario. Características especiales: pequitas marrones alrededor del cuello. Se cuadricula el vecindario cuatro manzanas a la redonda, sin escatimar casa ninguna.
Y claro que, al medio día llega papito y en casa no hay nadie; todos han salido a buscarme. Aquí entre nos, papito es un gran cocinero, pone agua a hervir en la tetera,  va al patio (que parece más un huerto) cosecha curubas y moras, se sienta al comedor y se come algunas acompañadas de una taza de agua caliente, reposa un ratico y sale de nuevo para el 'Cole'.
Al caer la tarde regresa papito y lo enteran de la novedad; y él opina: "sí no ha  regresado es porque está retenido en alguna parte".  Y llaman a "Mija" que está con Susana, en la otra casa donde vive la 'tal' Filomena y las enteran, además le piden a Susana, que le ponga una velita al santo milagroso. No sé si fue el santo, o que papito que analizó la situación concluyó, que ofrecieran dinero por mi rescate; pero al otro día se hizo correr la voz de una recompensa para quien diera pistas sobre mi paradero. Y volvieron a hacer casi todo el recorrido y yo tan cerca... en una casa vecina pero amarrado. Hicieron inteligencia y la persona que contestó con evasivas fue mi secuestradora. Volvieron a ella y le ofrecieron toda la plata que había dejado "Mija": la plata del pescado, los pagos urgentes, las medias nueves de los muchachos, en fin, la de todos los gastos. Fue el precio de mi libertad. 
Y ese día cuando papito llegó a almorzar repitió el menú del día anterior pero acompañado con un plato de arroz caliente. Y todo el resto de la familia almorzó lo mismo.
Ahora, cuando veo pasar frente a la casa al personaje del enconoso asunto, se me acelera el corazón, se me para el "pelo" y palidecen las siete pequitas de mi cuello. Fin.


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