Cirilo 'apestado', papito ocupado. "Nos tragó la loca" diría Susana. Pero eso sí, apenas se caliente un poco el día yo me paro de esta cama y me voy a la 'oficina' a saludar a papito.
Efectos de la parranda de anoche: ¡cumpliendo años! Bueno es que yo cumplo con todos, sí con todos. ¿Qué fue lo que hice?, para sentirme tan mal. Reflexiono: me atraganté de 'ponqué' y con ese 'guargüero' seco me tomé un traguito de vino. Y caí... Susana me miró, con esa miradita que tenemos los Garcías, y me hice el 'desentendido´, y tras de un traguito vino el otro. ¡Qué combinación tan horrible! Pase la noche mal y amanecí 'apestadito'.
¡Horror, de los horrores!, me han traído un médico. Y yo no quiero tomarme ningún remedio alopático; y eso fue lo que recetó. Pero me dio tanto susto que saque fuerzas de donde no las tenía y me fui a la 'oficina' y papito concentrado: pensando y escribiendo. Ni modo, cómo lo iba a interrumpir. De manera que solo le di unos piquitos, me senté un ratico a su lado y luego volví a mi camita.
Repulsa; yo no quiero tomarme esa medicina y me la 'embuten' a las malas. Y si la "parranda" de anoche me sentó mal, con ese remedio me "tragó la loca". Pero cómo todo tiene su más y su menos, ahora me siento livianito.... es más, tengo cómo un cuerpo nuevo, luminoso, nimbado.
Rosario, mientras se les escurren lágrimas por sus mejillas, con la palita de la jardinería, en nuestro precioso huerto, excava mi tumba; y lo ha hecho a la sombra de nuestro cerezo, ese, el de las pequeñas flores blancas, que tanto me fascinan.
Susana y las muchachas han traído un cofre; los Gómez, nuestros vecinos, un sudario; y los chicos de casa su llanto. Y papito y 'Mija' miran, desde la ventana de su cuarto, todo el acontecimiento de mi funeral.
Y yo mientras tanto, estoy colgado al cuello de papito, dándolo mil piquitos. Ahora, si soy un García aventajado: no hay puertas ni paredes para mí; y además, puedo acompañar, todas las veces que quiera, a papito, a 'Mija', a los chicos y espero no hacer mucho ruido con mi aleteo esplendoroso. Fin.
Efectos de la parranda de anoche: ¡cumpliendo años! Bueno es que yo cumplo con todos, sí con todos. ¿Qué fue lo que hice?, para sentirme tan mal. Reflexiono: me atraganté de 'ponqué' y con ese 'guargüero' seco me tomé un traguito de vino. Y caí... Susana me miró, con esa miradita que tenemos los Garcías, y me hice el 'desentendido´, y tras de un traguito vino el otro. ¡Qué combinación tan horrible! Pase la noche mal y amanecí 'apestadito'.
¡Horror, de los horrores!, me han traído un médico. Y yo no quiero tomarme ningún remedio alopático; y eso fue lo que recetó. Pero me dio tanto susto que saque fuerzas de donde no las tenía y me fui a la 'oficina' y papito concentrado: pensando y escribiendo. Ni modo, cómo lo iba a interrumpir. De manera que solo le di unos piquitos, me senté un ratico a su lado y luego volví a mi camita.
Repulsa; yo no quiero tomarme esa medicina y me la 'embuten' a las malas. Y si la "parranda" de anoche me sentó mal, con ese remedio me "tragó la loca". Pero cómo todo tiene su más y su menos, ahora me siento livianito.... es más, tengo cómo un cuerpo nuevo, luminoso, nimbado.
Rosario, mientras se les escurren lágrimas por sus mejillas, con la palita de la jardinería, en nuestro precioso huerto, excava mi tumba; y lo ha hecho a la sombra de nuestro cerezo, ese, el de las pequeñas flores blancas, que tanto me fascinan.
Susana y las muchachas han traído un cofre; los Gómez, nuestros vecinos, un sudario; y los chicos de casa su llanto. Y papito y 'Mija' miran, desde la ventana de su cuarto, todo el acontecimiento de mi funeral.
Y yo mientras tanto, estoy colgado al cuello de papito, dándolo mil piquitos. Ahora, si soy un García aventajado: no hay puertas ni paredes para mí; y además, puedo acompañar, todas las veces que quiera, a papito, a 'Mija', a los chicos y espero no hacer mucho ruido con mi aleteo esplendoroso. Fin.
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