miércoles, 3 de agosto de 2016

LA MUJER CANANEA Y JESÚS

 Hola, tú y yo que  estamos poniéndole atención a lo que nos quiere enseñar Jesús, hoy nos encontramos con el relato de la mujer cananea, que habitaba en el país de Tiro y de Sidón, y que al enterarse que Jesús esta ahí lo sigue pidiéndole misericordia. Cfr. Mt 15, 21-28.  Y cómo para ti y para mí la pedagogía que Jesús utiliza es sublime, mira cómo se vale de esta mujer para imprimirnos una nueva enseñanza. Y además, la Iglesia, madre y maestra, viene en nuestra ayuda y centra éste evangelio en la humanidad de Jesús. Nos dice: 'Jesús abre su corazón hacia los otros, los paganos, los que no pertenecen al pueblo escogido por Dios', o sea, que Dios se conmueve con la suplica por sanación: "Mi hija es cruelmente atormentada por  un demonio". Cfr. Mt 15, 22. O en otro evangelio: "Porque si no se levanta a darle los panes por ser amigo suyo, les digo que al menos por su importunidad se levantará y le dará lo que necesite". Cfr. Lc 11, 8. Pero, volvamos a Jesús, pareciera cómo que se hace el desentendido y la mujer detrás suplicándole... y los discípulos diciéndole: 'ponle atención, Señor'. ¿Es qué así somos nosotros como humanos? Necesitamos que los abogados (los discípulos) vengan a interceder por nuestro hermano, por el que sabemos que necesita nuestra ayuda. Creo que Jesús pretende  enseñarnos a ti y a mí dos cosas:
    a. Rogarle a Dios para que sane el corazón atacado por 'demonios muy  malos',  que inducen al mal.
    b. Interceder para que las suplicas de los corazones acongojados alcancen la misericordia que necesitan.
Te invito a meditar este evangelio.

Haz clic aquì para otro evangelio

No hay comentarios:

Publicar un comentario