REFLEXIONES DE UNA LEGIONARIA
Ahora, que se me ha vuelto costumbre estar "escarbando" en los archivos de "Papá", he encontrado una queridísima interlocutora: "Mija".
Ella tiene otros puntos de vista que me hacen repensar las cosas, además me ha dicho: "Ponle emoción a lo que relatas": "el ser humano no puede desprenderse de eso".
Por tanto, he retomado las cosas sobre las historias de Girardota y es que me quedó sonando que Papito me preguntara: ¿Estás seguro, Cirilo?
Y son cosas tan vitales sobre las que tengo que detenerme a repensar, antes de volver a ellas: La guerra y la libertad.
"Papá", como también lo es Papito, era un gran pensador y sobre todo un conocedor de la fragilidad de la vida y lo difícil de juzgar las flaquezas de la condición humana. Los cien años de continuas guerras, en las que les tocó vivir a mas de cinco generaciones, en el siglo XIX, no solo echaron a traste la economía de muchas prestigiosas familias, sino que, además, produjo un relativo cansancio que fue minando las relaciones familiares ante la constante ausencia de los jefes de familia. A las mujeres, en sus mayoría, las continuas e innumerables guerras las hicieron vivir en la incertidumbre. Y la incertidumbre produjo en ellas reacciones inesperadas, que en condiciones "normales" se mirarían bajo otro lente. En primer lugar, para las mujeres se hizo más importante orar e implorar la intercesión de los santos que la misma celebración de la Eucaristía de su misa diaria. Más importante el altar del santo que el sacrificio de la misa. En segundo lugar y de acuerdo con su holgura económica, la dirección de la casa se fue dejado en manos de la servidumbre que por lo regular provenían de la descendencia de los esclavos negros; y en tercer lugar ellas mismas se inventaron que para sus dolencias lo mejor era , mezclas de yerbas medicinales maceradas en aguardiente, pero como además del cuerpo les dolía el alma las mujeres bebían todos los días.
Bueno, Cirilo y que me quieres decir con tan largo relato. Es que "Papá" no juzga los acontecimientos y yo también quiero aprender a mirarlos como un devenir. Sin embargo, yo veo que tú y "Mija" hablan y reflexionan sobre todos los aconteceres de la vida, de esta casa y hasta de la influencia de cualquier hecho en el entorno familiar.
Bien Cirilo, sigue estudiando sobre la guerra y la libertad. Ahora te invito a que te sientes a mi lado, vamos a escuchar a grandes maestros de la música. OK Papito. Fin.
Si no lo digo, me salen letreros: "Rosquillas con aguadulce" y Papito que reposaba abrió los ojos y dijo: ¡Yo quiero de eso!, ¿Quién está comiendo?, que me traigan de lo mismo. Papito... por partes. Como tú cerraste los ojos no viste las imágenes de la tele. Estaba comiendo rosquillas el Senador; el que podríamos llamar el "Nosecito", el que 'roba cámara' en el Congreso; y luego bebía aguadulce de un frasquito como quien se toma las onces del recreo. Ya te entiendo, Cirilo. Baja y dile a Rosario que yo quiero comer algo con mi coladita de plátano. Bien Papito, y como un bólido fui a buscar a Rosario.
De regreso, me senté en actitud de escucha, ya que 'te entiendo, Cirilo' podría ser un llamado a la reflexión, ha repensar las cosas desde otro ángulo como lo hace "Mija" con Papito. Ella es una interlocutora apasionada, que le pone emoción a los hechos importantes y que afectan a todos en casa.
Cirilo, sentenció Papito: recuerda que todo fluye y todo hace parte de la Unidad en la que estamos sumergidos; los hechos que parecen que retrasan se llaman 'resiliencia', son importantísimos y hay que aprovecharlos para reflexionar.
Papito, le dije: ¿será que me sirve de algo mirar las conclusiones filosóficas de "Papá" sobre la guerra y la libertad? Mira a ver Cirilo, me contestó Papito. Y yo salí corriendo a buscar los archivos de "Papa" y continuar leyendo juicioso. Fin.
¡Definitivamente no nos vamos de vacaciones!; Vacaciones... ¿y quien se iba de vacaciones?, me preguntó Papito. Todos. ¿Por qué lo dices, Cirilo. Porque, ayer nada mas, "Mija" y Susana se fueron de compras y regresaron con muchos paquetes Y yo, muerto de la emoción, pensé: 'me voy de vacaciones', y sin pensarlo dos veces me lance escaleras abajo para fisgonear todas las compras. Y me quedé mudo... sin entender que estaba pasando: Rosario rebusco en la cocina y salió a cancelar lo del taxi. "Mija" y Susana pidieron una "agüita aromática" y se sentaron a reposar un ratico y nada que se ponían abrir paquetes y yo intrigado.
Y por fin, abrieron paquetes: Una canasta grande de mimbre y una tina enorme, los dos paquetes más voluminosos; las consabidas telas, hilos y demás "perendengues" que siempre vienen con las compras, y paquetes de galguerías todos con la foto de mascotas.
Bien Cirilo, ¿Qué te llamó más la atención de todo eso? Papito, no te puedo seguir contando si antes no te pongo al tanto de lo que está aconteciendo en esta casa.
Resumiendo, ya que se que a esas cosas tú no le prestas atención: Otro día "Mija" llamó a Susana y habló largo con ella y le envió el pasaje para que se viniera. Hace tres días que ella llegó y, naturalmente, todo en esta casa comenzó a cambiar. Te lo en numero:
* La mascota salió de dormir en el armario al costurero. Aunque todavía llora un poquito en las noches.
* Reunión secreta con las niñas, los muchachos y hasta conmigo: cambio de nombre para la mascota. Ni nombres mimosos, ni nombres despectivos.
* Registrar el nuevo nombre en la veterinaria.
* Mientras la mascota sea cachorrito hay que tener cuidados especiales con ella.
Por tanto, Papito, mira cómo van cambiando las cosas: ahora el cachorro se llama "Caruso"; la canasta de mimbre quedó prácticamente toda forrada: tela y guata, una confortable cama para "Caruso". La tina, que me parece una piscina enorme, es para más adelante cuando "Caruso" tenga la edad suficiente para recibir un baño. Y las galguerías son premios para darle como recompensa.
¡Mmmmm, que bien! opinó Papito. Y yo para rematar el cuento concluí: Claro, que a mí también me tocó algo de todo ello: Me regalaron un lindo tapetico, forrado en guata, que he puesto a los pies de mi cama. Es más precioso que el de "Caruso"..., es de mismos colores pero el mío, reluce. También me compraron un gran paquete de galguerías pero yo sigo prefiriendo los bocaditos que me trae Rosario. Fin
¡Sacramento del Altar, mi amito!, ¡Sacramento del Altar, mi amito! ¿Cirilo, qué te está pasando?, me preguntó Papito y yo seguí gritando: ¡Sacramento del Altar, mi amito! y comencé mi relato: Es que lo que hace que "Chan-dó" no deja dormir, me dediqué a la lectura. Qué bien Cirilo, qué bien..., me contestó, Papito, y me miró cómo invitándome a continuar.
¡Qué reminicencias!, ¡quién lo creyera! En los archivos de papá encontré apuntes interesantes sobre Girardota, el pueblo donde él nació y he estado leyendo, hilando y deduciendo.
Mmmm, vamos por partes, Cirilo: en eso de los ancestros ya me doy cuenta que todos somos de tu familia. Pero continúa, que es lo que has deducido.
Papito, es que me ha llamado poderosamente la atención dos hechos políticos importantes: la guerra y la libertad.
¿Cómo así?, Cirilo. Mira, Papito. Es que en definitiva la guerra cambio el comportamiento de las mujeres. Sí, ¿y por que dices eso? Escucha, Papito, el panorama era más o menos el siguiente: los coroneles (sus maridos) en esas guerras interminables del siglo XIX, en donde no habían acabado una, cuando ya estaban recogiendo peones para iniciar otra; a las mujeres les tocó refugiarse en un "Tapetusa", glorioso, que las sacaba de los pesares de este mundo y no les permitía cumplir con sus deberes de esposas ni con los compromisos con los santos.; pero, para esos menesteres tenían a las negras, las esclavas nacidas en casa y que eran bautizadas con nombres de varones, pero en femenino, y con el patronímico de la familia; de manera, que poco a poco se fue volviendo costumbre que las señoras enseñaran a leer, y con muy buena entonación, a las negras; pero eso sí, las treinta novenas a los santos había que despacharlas en la tarde y ellas se acostumbraron a decir: amén, amén, en medio de su "jala".
Para lo "otro", las mandaban a dormir con los coroneles, ya que ellas estaban "indispuestas" y el coronel "apurado": muy juiciosas, arregladitas y "preparadas", aunque algunas veces la "preparación" fallaba y empezaba a crecer la barriguita de las negras. A los nueve meses les nacía un mulatico trigueño, de facciones negras y ojos de un azul límpido como el de los coroneles. Pero, ¿de cuál de ellos era hijo? Ni la madre lo sabía, ya que a las negras las rotaban por las habitaciones de todos los coroneles.
Papito, ¿te dormiste? No. Continúa, Cirilo.
En cuanto a La libertad; el país se hallaba polarizado entre "Dios, patria y familia", y, "legalité, liberté et fraternité" ; así que muchos los negros y mulatos abrazaron el segundo, así pertenecieran al primero; y lo más simpatico de todo, era que en el largo y accidentado viaje, desde el puerto hasta las abruptas montañas de Antioquia, la mula que casi siempre se "despeñaba" era la que traía libros procedentes de la République Francaise. Así que con negras que sabía leer español e interesadas en leer francés a punto de diccionario y mulatos hijos de coroneles, las ideas de la République las fueron acogiendo los más interesados y como la sangre "tira", ir a la guerra fue mucho más atractivo que al socavón de la mina; el negocio se vino a pique y los patrones decidieron dar libertad y librarse de una vez de "tantos holgazanes".
Pero, Papito, creo que en eso estuvo el "quid" del asunto: las mujeres y los viejos no se quisieron ir, o mejor dicho es como si en el "acuerdo" que se propuso para que "Chan-dó" viviese en esta casa, no se hubiera considerado todo lo que él necesita para su bienestar. En ese caso no se tuvo en cuenta de qué iban a vivir los negros. Y cincuenta años después del decreto, los negros que continuaban sirviendo en las casas, en donde nacieron sus padres, al encontrarse con sus patrones les decían: "Sacramento del Altar, mi amito".
Cirilo, ¿estás seguro de lo último? Sí, Papito. Fin.
Yo le prometí a Papito que no me iba a inmiscuir más en el fracaso del "acuerdo", luego que Rosario y yo quedamos tan mal librados con la derrota.
Ah no, no le voy a cumplir. Es que no me puedo pasar el resto de la vida tomando agüita por la paz y sin analizar que pasó, y por qué perdimos por un voto; o sea que técnicamente el "acuerdo" quedó empatado.
Y como en este barrio de "jubilados" a la mayoría de los "patrones¨" les falla la vista y otros ya les da, sinceramente, pereza ponerse a leer algo, ya que prefieren la entretención de la televisión, sus series y novelas sobre mafiosos y sus acompañantes,las lindas hijas del "bisturí".
Más sobre los antecedentes: como sus hijos viven aparte y todos tiene mascota y les gusta viajar, el lugar más apropiado para dejar el "chan-dó", mientras ellos están fuera, es con los "viejos".
E hilando fino, he llegado a la conclusión que las que contestaron la encuesta, al final del "acuerdo", fueron las empleadas del servicio.
Claro que a ellas les tocan todas las tareas cuando la "mascotica" llega de visita a casa de los "viejos". Acompañada de cepillo de dientes, cama y cobijita. ¿Y la comidita? Nada. Un "dile a mi 'viejo que te de la plata o si no tú la pones y después arreglamos'. ¿Y quien se aguanta al "chan-dó" llorando de hambre....? La muchacha presta la plata y los "viejos", que son tacaños, no la reembolsan.
¡¡¡Y claro que reteclaro!!! Ellas lo único en lo que se fijaron fue en el "etc." y lo interpretaron como si de su salario iban a tener que comprar la comida de la mascota.
Total que nadie quiso leer el acuerdo y los que lo leyeron... bueno, son los electores primarios. ¡Que tal esa democracia! Parodiando lo que dijo alguien: "Sí los dinosaurios, fueran las perezosos de mi barrio, habrían votado por el meteorito". Fin
Cirilo, me preguntó Papito: ¿Por que estás tomando tanta agua? Yo le respondí: Por la paz, Papito. Y Papito me lanzó una mirada interrogante, como invitándome a hablar.
Cómo te parece Papito, que con Rosario hice una apuesta y la perdí... Sí, ¿y eso que pasó? Recuerdas el "acuerdo" de días pasados, ese que logró Rosario y todo con la finalidad de educar a "Chan-dó", que ahora chilla toda la noche y no deja dormir en paz.
Pues el "acuerdo" se vino al suelo y todo por algo que yo consideré una tontería: al final de uno de los puntos, y bajo la asesoría de los Gómez , en el punto que trata de los recursos para sustentar y educar a "Chan-dó", quedó consignado: "un etc."; al principio todos felices, pero los muy "noveleros" (por no llamarlos de otro modo), y, para ponerse a tono con las coyunturas del país les dio por someter su validación al criterio de los vecinos y se armó la "debacle" y por un voto, uno solito se perdió todo el esfuerzo de Rosario.
Y estoy tomando agua a ver si se me despeja la mente, porque ando en una espantosa incertidumbre. Ahora nadie quiere hacer nada.... Los muchachos se sienten democráticamente impedidos para hacer algo; las niñas no se atreven a levantarse a consolar a "Chan-dó" por la misma razón. Rosario dice que quiere tomar vacaciones. Y todo por culpa de la bendita "democracia".
Y sabes, Papito, que ya que el "acuerdo" les pareció válido, estaban esperanzados de que la mayoría iba a aprobarlo y que de él iba a salir un 'manual' para educar tanto a propietarios cómo a cachorros de perro. Lo entregaron con tiempo para que lo leyeran con atención, consultaran manuales pertinentes a la crianza de perros, sin olvidar los sicólogos de humanos y de mascotas; en fin que todos se pondrían juiciosos a la tarea; pero, nunca se les ocurrió que por "un etc." el "acuerdo" se iba a derrumbar.
Creo que en la incertidumbre estamos todos, y Rosario y yo tomando agüita. Fin
Contra todas las encuestas ganó el NO. Se abre la incertidumbre, pero realmente no es malo porque las negociaciones de la Habana, como toda negociación necesita ser difundida, conocida e interiorizada por todos. Y en ese todo están incluidos aquellos que por estar lejos, muy lejos de las zonas de conflicto realmente no han sido golpeados directamente por la confrontación armada y las victimas a quienes la vida les dio la oportunidad de tomar conciencia; ellas son las que han vivido y conocido el conflicto desde cerca, saben como las ha afectado, cómo les ha cambiado la vida: perdida de seres queridos, perdida de su entorno, de sus posesiones, huir para salvar la vida que es lo único que no es recuperable.
Creo que es lo mejor que ha sucedido: porque mientras todos llegamos a la toma de conciencia; y mientras todos no nos quitemos el uñero que nos molesta y no el dedo, como lo hemos venido haciendo hasta ahora, no estaremos capacitados para trascender el conflicto. Lo único que lamento de ello es haber perdido esta oportunidad histórica de saltar a nivel internacional como un pueblo maduro, que es capaz de mirar un poquito más allá.
Por lo demás, en esto será bien importante entrar a negociar, y será una decisión sabia. Todos los gobiernos que nos han antecedido durante este conflicto tan largo, y como buenos estadistas, han tratado, desde su mirada política, sentar a la mesa a los actores del conflicto. En esta última negociación se logró algo que no se había presentado antes: el deseo de perdonar de parte de las victimas y el de ser perdonados de parte de los victimarios, que nació luego de tomar conciencia de la flaqueza de la condición humana.
Toda herida perdonada deja una cicatriz, y esa cicatriz puede ser tan profunda que el tejido que la conforma todavía no esté sanado. Por eso creo que la negociación más importante está en el corazón de cada colombiano. Te invito a negociar con tu corazón, buscar pronto una nueva oportunidad para la paz y además que ella sea incluyente. Que incluya a todos: los alzados en armas; los que buscan mejores oportunidades para su vida; los jóvenes que no ven claro el futuro; y a todos los grupos políticos.