Ante todo me gustaría recordarles que Jesús es un "Maestro Divino". Que usa una pedagogía sublime para enseñarnos. Es así, como el evangelista Lucas, domingo decimosegundo del Tiempo Ordinario, nos presenta lo que hizo Jesús camino a Jerusalén en compañía de sus discípulos. (Lc 9, 18-24).
Como tú y yo hemos escuchando, atentamente, la narración de Lucas, te invito a que reflexiones un poco sobre ella…..
Pero,
primero ubiquémonos. A Jesús lo sigue mucha gente. Si, Él tiene una cantidad de
discípulos, y, “esos” doce que siempre lo acompañan. Perdón…, excusas…, con
mucho cariño se los dijo: pero más interesados
en las glorias terrenas del Maestro” y en ver que “partecita” de gloria terrenal
le toca a cada uno.
Van camino a Jerusalén….Jesús, después de orar, le pregunta a sus discípulos, bueno, ‘muchachos’, díganme: “Quién dice la gente que soy yo?” Bueno, realmente dentro de la pedagogía de Jesús, lo que dicen las gentes no tienen relevancia, ya que lo verdaderamente importante es mirar que piensan sus discípulos, los que estamos aprendiendo de Él.
Y Pedro, como siempre que lo encontramos, es el que se adelanta, el que primero opina. Y responde: “Tú eres el ungido de Dios”. La respuesta es un poco acertada, casi da en el blanco. YA QUE JESÚS ES UNO CON EL PADRE, ES LA PALABRA DE DIOS ENCARNADA. Más Jesús les prohíbe terminantemente que se lo digan a otros. Y les habla de sus sufrimientos, condena en el sanedrín por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; su pasión, muerte y resurrección al tercer día.
Y aquí, en este santo evangelio, Lucas centra lo que es verdaderamente importante: seguir a Jesús. Para ello es necesario un renunciamiento… esos proyectos a corto, mediano y largo plazo….. Tú y yo los conocemos y hasta pensamos que podríamos ser forjadores de nuestro futuro. Pero dentro de la pedagogía de Jesús eso no es computable, no cuenta. Hay que renunciar a uno mismo. Cabe aquí pedirles de nuevo perdón, excusas por lo que transcribo a continuación. Es que Jesús es contundente. Tú y yo, vamos aprendiendo que esta pedagogía de Jesús nos toca donde más nos duele… en nuestro ego. Y continúa Jesús. “cargue con su cruz diariamente y sígame. ¿Y cómo sería hacerle caso a Jesús? La sagrada Palabra nos da la respuesta: no os preocupéis…., cada día trae su propio afán. (cf. Lc 12, 34) Y culmina Jesús diciendo: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, se salvará”. Nada que decir. Estas palabras de Jesús son profundas, y aparecen en los tres evangelios sinópticos.
Concluyamos: Segunda lectura de este domingo: San Pablo a los Gálatas 3, 26-29
……porque ustedes, revestidos de Cristo Jesús, son todos uno solo.
Haz clic para el siguiente evangelio
Van camino a Jerusalén….Jesús, después de orar, le pregunta a sus discípulos, bueno, ‘muchachos’, díganme: “Quién dice la gente que soy yo?” Bueno, realmente dentro de la pedagogía de Jesús, lo que dicen las gentes no tienen relevancia, ya que lo verdaderamente importante es mirar que piensan sus discípulos, los que estamos aprendiendo de Él.
Y Pedro, como siempre que lo encontramos, es el que se adelanta, el que primero opina. Y responde: “Tú eres el ungido de Dios”. La respuesta es un poco acertada, casi da en el blanco. YA QUE JESÚS ES UNO CON EL PADRE, ES LA PALABRA DE DIOS ENCARNADA. Más Jesús les prohíbe terminantemente que se lo digan a otros. Y les habla de sus sufrimientos, condena en el sanedrín por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; su pasión, muerte y resurrección al tercer día.
Y aquí, en este santo evangelio, Lucas centra lo que es verdaderamente importante: seguir a Jesús. Para ello es necesario un renunciamiento… esos proyectos a corto, mediano y largo plazo….. Tú y yo los conocemos y hasta pensamos que podríamos ser forjadores de nuestro futuro. Pero dentro de la pedagogía de Jesús eso no es computable, no cuenta. Hay que renunciar a uno mismo. Cabe aquí pedirles de nuevo perdón, excusas por lo que transcribo a continuación. Es que Jesús es contundente. Tú y yo, vamos aprendiendo que esta pedagogía de Jesús nos toca donde más nos duele… en nuestro ego. Y continúa Jesús. “cargue con su cruz diariamente y sígame. ¿Y cómo sería hacerle caso a Jesús? La sagrada Palabra nos da la respuesta: no os preocupéis…., cada día trae su propio afán. (cf. Lc 12, 34) Y culmina Jesús diciendo: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, se salvará”. Nada que decir. Estas palabras de Jesús son profundas, y aparecen en los tres evangelios sinópticos.
Concluyamos: Segunda lectura de este domingo: San Pablo a los Gálatas 3, 26-29
……porque ustedes, revestidos de Cristo Jesús, son todos uno solo.
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ResponderEliminarSeñorita mi nombre es Ofelia Alvarez, me gustó su artículo, Gracias y felicitaciones. siga escribiendo.
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