viernes, 29 de julio de 2016

LOS PARIENTES DE JESÚS


Hola, un saludo. Tú y yo hemos escuchado en estos últimos días lo que responde Jesús cuando le dicen: “Tú madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte” Cfr. Lucas 8, 20 y la respuesta de Jesús es: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen” Cfr. Lucas 8, 21 Y si tú y yo estuviésemos leyendo el evangelio sin la orientación de la Madre Iglesia y bajo las luces del Espíritu Santo, creo, haríamos una lectura literal de esos versículos. Pero como tú y yo nos consideramos afortunados, bendecidos, la Santa Madre Iglesia que va más allá del texto literal, nos aclara: en primer lugar Jesús llama bienaventurados a los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Cfr. Lc 11, 28 ; Jesús va más allá de los vínculos de la sangre, y no es que menosprecie a su familia, ya que la misión de Él es anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios. Y mirada desde esa óptica, las palabras de Jesús son completamente trascendentes, fluyen y están dirigidas a toda la humanidad. En segundo lugar, en referencia a la familia, el contexto de esa época no es el mismo que ahora, cuando prima la familia nuclear. Además hay que considerar que las lenguas tienen vida y se van enriqueciendo a medida que trascurre el tiempo, (por ejemplo una palabra se vuelve más activa, se constituye en verbo).

Después del anterior paréntesis, la Iglesia nos hace otra aclaración: en las lenguas aramea y árabe, predominante en la Galilea de Jesús, los parientes se los denomina con el nombre de ‘hermanos’, pueden ser primos en primero, segundo o tercer lugar o tener cualquier otro parentesco.   Además, la pertenencia una tribu o raíz original, hace que se consideren hermanos y prójimos.

Ahora,  que Tú y yo tenemos claro que los llamados “hermanos” de Jesús pueden ser  gentes pertenecientes a una familia extensa, no se hace importante saber si existen vínculos de sangre con Jesús, ya que lo primordial es detenernos en lo que Él nos quiere enseñar y eso lo hace siempre con su pedagogía divina.



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