Hola,
un saludo. Me da gusto que estés mirando éste blog. Vamos avanzando sobre el T.
O, y comenzando la semana la liturgia, nos presenta a Jesús de camino hacia
Jerusalén.(décima tercera semana del T.O.)
Y,
tú y yo, vemos cómo es Jesús: radical,
directo, contundente, así son sus enseñanzas; y Jesús, LA PALABRA DE DIOS
ENCARNADA, Cfr. Juan 1, 1-5, es absolutamente libre y decidido.
Estas
dos últimas palabras contienen un profundo significado.
· Libre, para
conseguir la libertad lo primero es sentirnos calmados, serenos y confiados, El
Salmo 131,1-2 nos dice cómo se logra:
1Señor,
mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
2sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
2sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Tú y yo, podemos pasar una mirada sobre la imagen de la
“Madonna del Roseto” O sobre cualquier recuerdo de un niño tranquilo en el
regazo de su madre. Esa podría ser la libertad a que nos invita Jesús.
· Tomar decisiones: Lc 9, 57-62. Y los que seguían a Jesús pensaban que eran “libres” y “decididos”, pero seguir a Jesús implica renuncias; y además de renuncias discernimiento. Invocar al Espíritu Santo es la enseñanza de nuestra Madre, la Iglesia.
· Jesús nos llama “cobardes” y nos pone de manifiesto la causa de nuestra cobardía: nuestra falta de fe y de confianza. Jesús va en la barca con nosotros y… “desconfiamos”… y Él nos llama a recobrar el estado natural de nuestro ser: la calma. A ser personas de fe, a tener conciencia de que Él está con nosotros en nuestra vida.
·
Reconocer a
Jesús: Jesús es muchísimo más que un “Mesías”, que un “profeta”, que un “anunciado”:
es el Unigénito de Dios, Cfr. Mt 16, 13-17, pero reconocerlo cómo la PALABRA
ENCARNADA es un don de Dios y los dones son pura gratuidad.
· Perdonados por Dios: el más grande acto de la misericordia de Dios es “el perdón de los pecados”, Cfr. Is 1, 18; Lc 15,17-19. 21-24, Mt 9, 4-6,
1.-…rojos como la grana…, Dios nos invita a no
tener miedo de reconocernos pecadores.
2.-…contra el cielo y contra ti…, la reflexión
y el discernimiento nos deben llevar a un firme propósito: cambiar la forma de
comportarnos con el otro y hacerle el bien. El Padre no acusa, simplemente
perdona y el corazón del hijo se deja perdonar.
3…-levántate y anda…; Jesús da la sanidad
integral, la mano de Dios nos saca del mar en que naufragamos y nos pone a
salvo.
·
Tener hambre
y tener comida; tener sed y tener bebida. Nos encontramos, de nuevo, con quien
no le encuentra sentido a la vida. Una situación controversial, que
seguramente, tú y yo, no conocemos. Por
tanto, aprovechemos ahora que si tenemos la PALABRA DE DIOS a nuestro alcance,
Cfr. Am 8, 11-12, ahora, que tenemos la dirección de la Santa Madre Iglesia.
·
Misericordia
quiero y no sacrificios. Es un llamado que el Señor nos hace para que nos
reconozcamos pecadores, frágiles e impacientes. Para que reconozcamos que el
otro tiene derecho a ser diferente y que mira la vida desde otros ángulos.
Paciencia…, es el llamado que la palabra nos hace para que nos vayamos perfeccionando.
Cfr. St 1, 3-4
·
Todo se ha
cumplido. Cfr Jn 19, 30 Jesús llega a Jerusalén a entregar su vida, y la
entrega por su propia voluntad. Y por nuestro rescate y salvación. Jesús nos dice:
yo soy el camino: y el camino de Jesús conduce a una nueva forma de mirar la
vida, a echar el vino nuevo en odres nuevos.
Ahora, tú y yo, tenemos tarea para reflexionar en esta semana; también te invito a pasar por tu iglesia y hablarle a Jesús.
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