sábado, 25 de junio de 2016

MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE


Hola, bienvenidos. Me encanta que te llame la atención el título de mi blog, ya que me propongo cada semana compartir contigo mis reflexiones. Cómo me gustaría que esta página fuera un diálogo, en donde tú y yo nos escuchemos y aprendamos.   
Cómo te parece que en ésta semana,(décima segunda del T.O.) en una homilía de mi parroquia, escuché algo que me llamó la atención:
¡Algo que “resume” cómo es la misericordia de Dios!
Cf. Mt 8, 5-17”Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades”.
A mí me parece que éste tiempo, la PALABRA me hace un llamado a comportarme diferente. Desde el evangelio del domingo hasta hoy puedo observar   que Jesús me hace una invitación a mirar y a comportarme con el otro con misericordia.
Jesús es muy radical, para nada neutral. Mira como siempre está de parte del otro: del necesitado, del enfermo, del desorientado, del pobre, del que le sigue la corriente al mundo.
·        Para el que le sigue la corriente al mundo me da la solución: “No juzguen y no los juzgaran” La Iglesia en cabeza del Papa Francisco dice: “quién soy yo para juzgar al otro.”
·        Del enfermo: no importa el rango social que tenga, Jesús siempre actúa: esta semana con el criado del centurión, pero también, con la suegra de Pedro. El centurión reconoce que Jesús está por encima de todos e implora misericordia. Continuamente las homilías me dicen “somos instrumentos de la misericordia de Dios.
·        Del desorientado: en el segundo libro de los Reyes (Cf. 2Ry 17, 13-15)vemos cómo fue que los Israelitas, dejándose influir por su entorno, cayeron en la desobediencia. Seguir el comportamiento de “todos” no es lo que Jesús pide; Él hace un llamado a entrar por la puerta estrecha. Y cómo Jesús es radical no sólo nos enseña que la puerta es estrecha sino que el camino es angosto.
·        Del necesitado: Sentir compasión por las necesidades y angustias del  otro. Una palabra  dentro de nuestro entorno es “pobrecito” y me siento como “un árbol que no da buenos frutos”; ya que la invitación de Jesús es a producir frutos de amor: hacerle bien al otro, ayudarlo.
http://reflexion/permiso-gracias-y-perdon.html
En este camino, tú y yo podemos darnos cuenta que la Iglesia, madre y maestra, invoca sobre nosotros al Espíritu Santo quien nos regala con su gracia para que demos buenos frutos; además el Espíritu nos consuela con el don de la fe, la esperanza y el amor.

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