¿Qué alboroto es ese? Papito y yo tranquilos en "nuestra" oficina y en nuestras actividades. Papito, como lo viene haciendo desde hace ya un tiempo, pensando y reteniendo en la memoria sus lucubraciones, antes de emprender esas interesantes charlas con "Mija" y luego pasándolas por el cedazo fino del corazón. Pero Papito ya no escribe, ahora con "Mija" somos una presencia viva que algunos perciben y que otros, con indiferencia, no quieren reconocer.
Y sigue el parloteo abajo: "Qué bebecito más lindo". "Qué ternura". "Déjame, yo lo cargo"; y me lanzo escaleras abajo y sorpresa: ¡es un cachorro de perro! Alarmado me regreso a la oficina gritando: "Papito, Papito, se enloquecieron las niñas y, también, las muchachas; pero él me lanza una miradita tranquilizadora y empiezo a entender.
Mira, Cirilo, me dice papito: "Cómo a ti, todavía, no te habían interesado los perros y vas a seguir oyendo esas historias: 'el mejor amigo del hombre'; 'el más fiel de los animales'; 'la mejor compañía', te invito a que miremos lo que hay en "Nat Geo Wild" sobre la familia canina, su genero y especies; luego, saca tú las conclusiones".
¡Quedé asombrado! En la naturaleza no existe las características que se dicen de los perros. Entonces, dije a Papito: 'ya creo tener la respuesta: en un muy largo proceso de convivencia de los perros con los humanos, ellos aprendieron valores que de algún modo se interiorizan y que tienen la capacidad de llegar a transformar, para luego convertirse en una cualidad.
"Si..., podría decirse que eso es así". Me contestó Papito. Y seguimos mirando más documentales sobre la vida salvaje.Hermano, lobo, decía San francisco. Mi mejor amigo, dice mi vecino. Fin.
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