En
los tiempos de andar a pie, iba un hombre hacia la feria de Salamina y llevaba
tirando a un puerquito que quería vender.
Sucedió
que en los días de feria ese camino era mucho más transitado. Así que, nuestro
hombre se encontró con varios vecinos de su pueblo y uno de ellos, por burlarlo, le preguntó: Vecino, ¿A dónde va con ese
perrito? El hombre muy serio le respondió. “No ve que es un cerdito, y voy a
venderlo en la feria”. Siguió su camino. Más, ¡qué coincidencia!, en el camino
otro hombre le pregunto: ¿A dónde va con ese perrito? El hombre se rascó la
cabeza y miró su cerdito. Y respondió: “No ve que es un cerdito”. Y como por
arte de encanto el hombre se disgustó tanto, que puso cara de perro. Así que al
verlo, otros caminantes por decirle ‘cara de perro’ le preguntaban: ¿A dónde va
con el perrito?
Llegó
el hombre a la feria tirando de su cerdito, y un comprador se acerca y le
pregunta: ¿Vende el cerdito? Y mira lo
que contestó:
·
¿Cerdito?
No ve que es un perrito. Fin.
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