jueves, 14 de julio de 2016

EL SACRISTAN FANÁTICO


En los tiempos de andar a pie, iba un curita en compañía de su sacristán a visitar al hacendado que le había prometido regalarle una ternerita.

Para acortar camino y que no le cogiera la noche, el curita resolvió atravesar una manga. Y sucedió, que el hacendado tenía una vaca ‘cachi-torcida’, malgeniada y mañosa; no había portillo que la atajara. Ese día, precisamente, se había escapado del corral y andaba pastando en esa manga.

La vaca que se sentía como una reina, todo un ‘potrero’ para ella sola, apenas divisó a los caminantes meneó la cabeza y arrancó a correr hacia ellos. Y mira lo que hizo cada uno:

·       El curita. Se remangó la sotana y corrió para huir de la ‘bestia’.

·       El sacristán. Se arrodilló e imploró la ayuda del cielo.

A lo que el curita, que bien lo conocía, le gritó: ‘atenete’  a tus oraciones y no ‘corrás’. Fin.   

    

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